lunes, 12 de septiembre de 2016

Dora Black




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“La mujer ama el sexo y a los niños.” Estas palabras escritas en 1927 por Dora en “El derecho a ser feliz”, resumen las pasiones y convicciones políticas de su vida. Fue una feminista británica, radical en temas sexuales, educadora progresista, activista por la paz.
La claridad de que las relaciones sexuales no deberían ser reglamentadas por dioses o maestros, pero sobre todo su idea de que el cuerpo es político, la marcó como una mujer muy adelantada a su tiempo. La época social en la que vivió, también hicieron que su convicción por la libertad, la igualdad entre hombres y mujeres y el cuidado de los niños fuera de familias monogamicas, fuera un shock para la sociedad inglesa.

Al igual que Emma Goldman, Dora no podía soportar ningún sistema político que aliviaría la miseria económica, ignorando la infelicidad de las mujeres. La visión de Dora de una buena sociedad comenzaría en el abrazo de los amantes y en la generosidad instintiva hacia los niños. "Todo lo que es preciosa, inteligente, vital en la vida comunitaria llega a ella a través de la intensidad de la vida de las personas", escribió en El derecho a ser feliz.
Pero sus ideas no eran sólo teóricas, sino que abrazan su vida íntima, que vuelve pública; ya que al igual que muchas feministas Dora entiende que sus problemas personales son problemas políticos.
El cuestionamiento a la familia, las dificultades para la libertad y el amor sexual y el entendimiento entre hombres y mujeres nos afectan en la actualidad. Por ello intentos como el de Dora Russell de llevar una vida íntima congruente con sus ideales y opuesta a la sociedad hacen de su experiencia una ejemplaridad sustancial para las mujeres. 

Con Russell
Ella conoció a Bertrand Russell a sus veinte años, cuando él, ya era un reconocido matemático y una figura pública con cuarenta y cinco años en un matrimonio sin hijos. Dora ya era una feminista y pacifista abiertamente sexual. Pronto se hicieron amantes y después de eso Bertrand le pidió matrimonio, ella rechazo la propuesta, no estaba de acuerdo con el matrimonio; pero un embarazo y la carga aristocrática de la familia de Russell generaron las circunstancias para que ella aceptará. Tener un hijo fuera del matrimonio implicaba rechazo social y no existía un esquema donde no se precise matrimonio para procrear. 
Vivieron doce años juntos, que fueron muy fructíferos para ambos. Dora tuvo cuatro hijos, publicó cuatro libros, fundó una escuela, se postuló para el Parlamento y fue una activista por los derechos sexuales. Dora siempre ligó al sexo y el socialismo, en aquella época el embarazo era cuatro veces más letal que la minería, por lo que convertirse en madre era la más peligrosa de las ocupaciones. Para ella lo fundamental en la política era la posibilidad de amar libremente, solía decir que "con la unión de los amantes se conquista el mundo".
Beacon Hill
El compromiso de Bertrand y Dora a la libertad, la justicia, el placer y la felicidad, los condujo a la decisión en 1927 de fundar una escuela alternativa Beacon Hill. En ella ningún conocimiento se oculta a los niños y los jóvenes; hay respeto a las preferencias individuales y las peculiaridades del niño y la niña, tanto en el trabajo como en el comportamiento; la moral y el razonamiento surgen de la experiencia real de los niños en un grupo democrático y nunca de la necesidad de la autoridad o conveniencia de los adultos.
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La libertad era un valor importante, por ello ningún niño era obligado a ir a á clases, pero se esperaba que el niño se esfuerce para completar el trabajo semanal. Imponía tan pocas reglas como fuera posible: el cepillado de dientes era obligatorio; la ropa no lo eran. Dora y Bertrand querían profesores rigurosos, sin aplastar la emoción de aprendizaje. Así que la ciencia involucraba incursiones al bosque, aprender del campo. Los niños conversaban en alemán y francés, montado obras de teatro originales e involucraban técnicas Montessori.
Concluían en su folleto: "Nuestro objetivo es contribuir a crear hombres y mujeres jóvenes llenos de esperanza constructiva, conscientes de que hay grandes cosas por hacer en el mundo, y poseedores de la habilidad requerida para tomar su parte".
Un tema en el que se distinguió Beacon Hill, fue el sexual. Se enseñaba con franqueza la anatomía, los hechos fisiológicos del sexo, y las funciones corporales. Se preocuparon por educar positivamente para el amor y el uso creativo de las energías sexuales en defensa de la "civilización". Ante la percepción generalizada de que el instinto sexual requiere refinamiento y adecuación, Dora y Bertrand, pensaban que el niño tiene una vida sexual natural que tenía que ser emocionalmente capacitado para vivir en plenitud, en lugar de negarla o reprimirla. Bertrand Russell estaba convencido que educar las emociones podría mejorar los problemas de orden social. Pero Dora hacía hincapié en que la educación emocional ayudaría a los experimentos socialistas radicales en la redefinición de las relaciones y la autoridad de la comunidad a través de lazos emocionales de amor.  En cuanto a las emociones y la inteligencia, tenían sutiles diferencias. Mientras que Bertrand habla de las emociones en términos de lo que contribuye a repensar la inteligencia, la voluntad y la intencionalidad, Dora estaba mucho más interesada en la exploración de las emociones como formas de socavar el privilegio patriarcal de la racionalidad. 
El Congreso por la Reforma Sexual
En 1929 Dora se involucró en la realización de un Congreso en Londres de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, donde se habló de los principales temas sexuales que afectaban a las mujeres: prostitución, anticoncepción, aborto y  libertad sexual. Grandes personalidades atrajeron a científicos y la atención pública, como Bertand Russel, George Bernard Shaw, e incluso Sigmund Freud, Magnus Hirschfeld (el primer defensor de los derechos homosexuales). Dora discurrió sobre el matrimonio y la libertad, con el argumento de que las leyes deben basarse en la integridad personal, no en la piedad religiosa o en la propiedad social. El rapto físico y emocional de los amantes por el matrimonio, les quita la armonía, por ello se precisa modelar una "nueva moral dirigida a la felicidad humana." La clausura de este congreso se habló en esperanto.
Lo personal es político
Mientras hay una agitación por hacer evidente en público sus ideas, Dora y Bertrand estaban tratando de vivir congruentemente con sus convicciones. Ambos tenían otros amantes; se conocían y tenían trato en reuniones o incluso vacacionaban juntos. Especial mención merece sus ideas sobre la paternidad; tuvieron dos hijos juntos. Tiempo después Dora se quedó embarazada con Griffin Barry, ante lo que Bertrand le dio la bienvenida a la niña, que fue registrada con los apellidos de Barry y Russell. Los tres niños fueron criados por Dora y asistieron a su escuela Beacon Hill. Veían regularmente a Griffin, con quien Dora mantuvo una relación larga, incluso después de terminado su matrimonio.
Russel le confiesa a Dora estar enamorado de Peter Spencer, la institutriz de los niños. Desde el principio de su matrimonio Russell había tenido parejas sexuales, pero la relación con Peter se hace más formal. En unas vacaciones que tomaron los cuatro juntos: Dora, Russel, Griffin y Peter. Russell confiesa a Dora su deseo de ser padre otra vez, sin negar la posibilidad de que Dora fuera la madre, pero sabiendo que ya no tenían relaciones sexuales, acuerdan que ambos podrían tener hijos con otras parejas y que los criarían juntos.
Russell y Peter no conciben hijos en este período, pero Dora se vuelve a embarazar de Griffin. Bertrand lo toma positivamente sin embargo al poco tiempo pide el divorcio. Beacon Hill continúo algunos años más únicamente con la dirección de Dora.

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